El día que se apague la luz

El día que se apague la luz

Desde que tengo uso de razón tengo un gran miedo que prácticamente es inevitable, o más bien sí puede evitar el miedo más no a lo que le tengo miedo…La muerte.

Desde muy pequeño supe que algún día iba a morir, y no sólo yo sino todo ser vivo en este mundo. Cuando conocí el ciclo de la vida quedé perturbado y hasta el día de hoy me persigue y no me ha dejado vivir en paz.

Ese trago amargo llega cuando tengo momentos de felicidad total, me llega ese pensamiento de que algún día todo se terminará y por más feliz o infeliz que sea algún día la luz se tendrá que apagar.

Incluso mientras escribo estas línea de este post, me encuentro bajo ese efecto. Pensando en lo que algún día pasará. Pensar en el futuro sin duda alguna genera ansiedad, muchas veces he tenido ataques de ansiedad y desde hace más de 6 años ahora comparto eso con mi esposa, una gran persona que le está tocando cargar con ese trauma que no he podido controlar desde pequeño.

Recuerdo bien que un día hace muchos años, creo que son como 16 o 17 años atrás. Entré al cuarto de mis papás (aún vivían ambos), y entré perturbado y llorando en estado de crisis gritando “no me quiero morir, no quiero morir algún día”. Recuerdo perfectamente que mis papás no se mostraron asombrados por mi comportamiento, los vi como si nada pasara, al parecer creyeron que era un acto mío para llamar su atención. Pero no lo era así, estaba en crisis emocional y al parecer ellos no se dieron cuenta…

Y digo que no se dieron cuenta porque muchos años después, mientras me encontraba trabajando con mi papá en un negocio que tenía de llantas seminuevas, sentí lo mismo y me puse igual. Le dije a mi papá lo mucho que lo quería y que nunca se lo demostraba y que desde hace muchos años tenía un trauma que no podía superar, la muerte. Él me abrazó y me dijo que aún faltaba mucho para eso que no me sintiera así y que tratara de disfrutar de la vida, al fin ya estábamos aquí y no podíamos hacer nada para evitarlo.

Justo el día de hoy, cumple 10 meses que falleció mi papá, a sus casi 51 años de un cáncer fulminante. Fue un golpe muy duro, en un principio creí que había sido el primer paso para aceptar y regular mi trauma pero no fue así. Los primeros meses creí me había servido pero al ver que estoy aquí sentando soltando un poco de mi sentir en estas líneas me doy cuenta que no fue así.

Incluso, uno de los motivos por los cuales hago videos para YouTube es para que en un futuro cuando yo llegue a faltar mis familiares puedan recordarme como yo era, porque ese material no lo tengo de mi padre, sí tengo fotografías pero no un video donde escuche su voz, su risa, sus palabras, etc.

Pero bueno, qué puedo hacer ante semejante realidad, una realidad que no puedo cambiar, el ciclo de la vida así es y no lo puedo cambiar. Sólo lo puedo aceptar y creo es lo que me falta hacer, aceptar la realidad de las cosas. Vivir como si no hubiera un mañana, a veces creo tener el control de mi vida pero ese pensamiento me invade cuando más feliz me siento, aunque tiene algo de lógica o más bien quiero creer que así es ya que cuando estás llorando normalmente terminarás riendo y cuando estás riendo normalmente terminarás llorando. De un estado emocional pasaremos a otro de manera automática.

Más que sembrar algo en ti como lector con estas líneas, lo hago por mí. Esta vez un post muy egoísta por así llamarlo, lo hago como si fuera un tipo de diario pero que no sólo leo yo sino muchas personas en diferentes países del mundo, principalmente en Latinoamérica. Y de manera indirecta sé que muchos de ustedes se sentirán conectados con este post, porque más de uno de ustedes pasa por lo mismo o alguna vez lo vivió.

Mi desahogo mental queda aquí con estas líneas, esperando poder dormir más relajado y poder iniciar una excelente semana laboral.

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